
No todas las cusquitadas son para mi bebé, está vez el resultado fue para mi niño grande, al que se lo hice con el mismo cariño y amor que hago las cositas a mi peteti.
Mi marido tiene pasión por Perry el ornitorrinco y que mejor regalo que el que está hecho por uno mismo.
Mi primera intención fue regalarse por el día del padre pero la verdad es que como ya he comentado anteriormente mi tiempo es escaso y yo tejo despacio así que hubo que posponer la entrega hasta su cumpleaños que es en agosto.


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